La fragilidad es una suma infinita de posibilidades. Y la vida, esencialmente, es una suma infinita de fragilidades. Una gota de agua suspendida en el aire. Un atardecer que no se decide a ser noche. Una palabra anclada por años en el corazón. Todas son fragilidades con mil posibilidades, Como cualquier barco a la deriva y sin viento. Un niño desamparado también es una fragilidad, Un incierto y vasto mar de posibilidades. Tú decides si una fragilidad se torna en realidad, Si la tristeza asciende a la esperanza o no. Apadrinar un niño es hacer la vida menos frágil, Con mejores posibilidades y horizontes más altos. Apadrinar un niño hace la diferencia.
